Download E-books Diario de un canalla - Burdeos, 1972 PDF

By Mario Levrero

No estoy escribiendo para ningún lector, ni siquiera para leerme yo. Escribo para escribirme yo; es un acto de autoconstrucción. Aquí me estoy recuperando, aquí estoy luchando por rescatar pedazos de mí mismo que han quedado adheridos a mesas de operación, a ciertas mujeres, a ciertas ciudades, a las descascaradas y macilentas paredes de mi apartamento montevideano, que ya no volveré a ver, a ciertos paisajes, a ciertas presencias. Sí, lo voy a hacer. Lo voy a lograr. No me fastidien con el estilo ni con los angeles estructura: esto no es una novela, carajo. Me estoy jugando l. a. vida.

Show description

Read or Download Diario de un canalla - Burdeos, 1972 PDF

Best Fiction books

Moonfall

It is the twenty first century, and all is correct with the area. Or so it kind of feels. vice chairman Charlie Haskell, who will go back and forth wherever for a photograph op, is set to chop the ribbon for the just-completed American Moonbase. the 1st Mars voyage is ready to go away excessive orbit, with a lady on the helm. under, the realm is marveling at an extraordinary sunlight eclipse.

The Pagan Lord: A Novel (Saxon Tales)

The 7th installment of Bernard Cornwell’s bestselling sequence chronicling the epic saga of the making of britain, “like video game of Thrones, yet genuine” (The Observer, London)—the foundation for The final nation, the hit BBC the USA tv sequence. on the onset of the 10th century, England is in turmoil.

Europe Central

A bold literary masterpiece and winner of the nationwide publication Award.  during this marvelous paintings of fiction, acclaimed writer William T. Vollmann turns his trenchant eye at the authoritarian cultures of Germany and the USSR within the 20th century to render a enchanting viewpoint on human event in the course of wartime.

More Tales of Pirx the Pilot

Commander Pirx, who drives house autos for a residing within the galaxy of the longer term, right here faces a brand new sequence of exciting adventures within which robots show a few alarmingly human features. Translated by way of Louis Iribarne, assisted via Magdalena Majcherczyk and Michael Kandel. A Helen and Kurt Wolff ebook

Extra resources for Diario de un canalla - Burdeos, 1972

Show sample text content

Preguntó, con un vozarrón muy potente. “¿Qué price tag? ”, pregunté. “El price tag que usó para entrar”, bramó. “Ah”, dije yo. Y ahí se me destapó todo el francés que había guardado oculto en las capas más profundas del inconsciente. “Je l’ai jeté par terre”, replyí alegremente. Quise decir que lo había tirado al suelo, sin llegar a añadir que había quedado en medio de unas vías. O tal vez sí lo agregué. ¡Ay, mi Dios! ¡Cómo se puso aquella mujer! Me dijo de todo, y entre ese todo figuraba que yo no podría salir de allí sin el price ticket y que probablemente me llevarían preso. Miré a Rosita, a mi izquierda, que contemplaba plácidamente l. a. escena sin intervenir. Me puso más nervioso todavía reparar, sin que viniera al caso, que los brazos como jamones de los angeles revisora eran muy peludos. Y ahí hablé en francés; un discurso vehemente que no podría repetir ni bajo los angeles amenaza de un gángster. No tengo proposal de qué dije. Sé que en cierto momento mencioné el hecho de que iba a viajar, y que me había arrepentido a último momento. “¿Y dónde está el pasaje? ”, preguntó el monstruo con sorna, los ojos entornados, l. a. boca en una mueca burlona. Por toda respuesta yo metí los angeles mano en el bolsillo de l. a. camisa y saqué mi pasaje. Lo miró cuidadosamente y dijo no sé cuántas cosas desagradables, pero me lo devolvió y me dijo que podía pasar. Apenas llegué al lado de Rosita, me miró con un infinito desprecio y me dijo, muy claramente: —Te vas los angeles mierda. —¿Quéeeeee? —exclamé, alelado. —Que te vas los angeles mierda. ¿Vos eras el que no sabía francés? —y empezó a taconear rapidito, con su corta estatura, para alejarse de mí a todo lo que le daban las piernas. Tuve que trotar para ponerme a su lado. No sé qué trampa se imaginaría que habíamos creado para ella —tal vez algo de tipo sexual—, pero estaba mortalmente ofendida. —Rosita, por want, te juro que no sé una palabra de francés. No sé qué me pasó, que me puse a hablar, de los nervios. No sé ni lo que dije. ¡Por desire! Al ultimate me llevó a aquella casa de sus amigos y me dieron un hermoso cuarto con un hermoso y grueso colchón en el suelo. Todo el cuarto period para mí. Pero esta es otra historia. También es otra historia que, pocos años después, Rosita se suicidara; estoy seguro de que, de eso al menos, yo no tengo l. a. culpa. nine 14/09/2003 02:52 “Il n’y a pas d’amour hereux”; no hay amor feliz. Éste es el título de un poema de Louis Aragon, al que mi amigo Georges le puso música. Georges Brassens fue mi amigo desde mucho antes de que yo conociera a Antoinette; cuando tenía mi negocio, una vez había comprado un lote de discos, y entre ellos había uno de Brassens. Jamás lo había oído nombrar. Escuché el disco y de inmediato me sedujo los angeles calidez de su voz y el ritmo de sus canciones. Cantaba acompañándose de su guitarra y de un contrabajo. No entendía una palabra de lo que decía, pero escuché el disco hasta saberlo de memoria, y lo mismo algunos amigos; una vez, en un viaje en automobile hacia un balneario, cantamos a grito pelado Elisa, Jorge y yo “Au bois de mon coeur”. Algo entendíamos, pero no mucho.

Rated 4.17 of 5 – based on 12 votes